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Así, de esa manera, habían transcurrido 42,195km en 3h19m34s. En el momento mismo de traspasar la línea de llegada comenzó una nueva historia. Exploté dela emoción. El reloj alcanza las 16:00 horas, nos queda una lavadora por hacer, confeccionar el equipaje e irnos a dormir no demasiado tarde. La suma de todos los factores nos lleva a decidir regresar ya al hotel. Con una holgada media hora para llegar al cruce donde nos espera el «Z Bus», cometemos un error de principiante al apearnos del metro en la cale 53 en lugar de la 59.

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Estaba muy bien decorado, con un grupo tocando música ligera en directo que sonaba muy bien, pero la mesa que nos tocó no tenía muy buenas vistas. Yo me pedí un pisco sour, para rememorar buenos tiempos pasados, y mi madre un pia colada. Iba con el antojo y aunque no venía en la carta se lo prepararon.

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